Había gritos de terror, pero Jack no los oía.
¡Estaba demasiado envuelto en su propio espíritu navideño!
Jack finalmente miró hacia abajo desde sus oscuros,
estrellados sustos
Y vio la conmoción, el ruido, la luz.
“¿Por qué?, lo celebran, ¡parece muy divertido!
Me agradecen el buen trabajo que he hecho.”
Pero lo que creía fuegos artificiales de buena voluntad
Eran balas y misiles dispuestos a matar.
Entonces entre el aluvión de fuego de artillería.
Jack pidió a Zero que subiera y subiera.
Hasta que les dio un misil bien guiado.
Y cayeron en el cementerio, fuera de la vista.
Se oyó: “¡Feliz Navidad a todos y una buena noche!”
Y desde allí repasó su increíble pérdida.
“Pensé que podía ser Santa, llegué a creerlo.”
Jack estaba confuso y lleno de gran dolor.
Sin saber adónde girar, miró al cielo.
Luego se desplomó en la tumba y empezó a llorar.
De repente oyeron un sonido familiar.
“Mi querido Jack,” dijo Santa, “aplaudo tu intento.
Sé que esos estragos no eran lo que pretendías.
Y ahora estás triste y sientes pena
Pero entendiendes que encargarte de la Navidad era lo peor
que podías hacer.
Espero que comprendas que Halloween es el lugar donde debes
estar.
Pero debo darme prisa, es casi Navidad.”
Entonces saltó a su trineo, y con un guiño,
Dijo, “Feliz Navidad.” y se despidió.
Santa llevó la Navidad al país de Halloween.





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