En la Ciudad de Navidad, Santa hacía algunos juguetes

Cuando entre el estruendo oyó un suave ruido.
Abrió la puerta y, para su sorpresa
Vio extrañas criaturitas en extraños disfraces.
Completamente feas y bastante pequeñas.
Al abrir sus sacos gritaron: “¡Truco o trato!”
Entonces el confuso Santa fue empujado a un saco
Y llevado a Halloween a ver al jefe Jack.
En Halloween, todos se reunieron una vez más,
Porque no habían visto a Santa antes
Y mientras cautelosamente miraban a este extraño anciano,
Jack contó a Santa su plan genial:
“Mi querido Sr. Claus, ¡pienso que es un crimen
Que tengas que ser Santa todo el tiempo!
Pero ahora yo daré regalos y repartiré alegría.
¡Yo seré quien te diga Feliz Navidad!
Y tú podrás yacer en mi ataúd, hacer crujir las puertas y
hacer “¡Bu!”
Y por favor, Sr. Claus, no pienses que saldrá mal.
¡Haré el mejor trabajo de Santa que pueda!”
Su idea de Navidad era aún algo macabra.
Empaquetaron y estuvieron listos el día de Nochebuena.
Cuando Jack enganchó a
sus renos a su lustroso ataúd- trineo,
En Nochebuena, cuando iban a comenzar,
Una niebla de Halloween invadió lentamente el lugar.
Jack dijo: “No podemos irnos, la niebla es muy espesa.
No habrá Navidad, y yo no puedo ser San Nicolás.”




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