Antes de nada, me gustaría darles la enhorabuena a Anne Goscinny y Albert Uderzo, que han tenido el valor de enfrentarse a esta nueva aventura. Vale, ahí queda eso.
Tras la muerte de Goscinny, las aventuras del célebre galo empezaron a cojear hasta estrellarse en la "basada-en-un-sueño"
El cielo se nos cae encima. Tras ver a nuestros galos codeándose con extraterrestres morados y otros con aspecto de superhéroe, y tras una edición de corta y pega con motivo de su 50º aniversario, se preveía un final.
¿O no? Jean-Yves Ferri y Didier Conrad aceptaron el reto. Buscaron hasta dar con un lugar que no hubieran visitado aún Astérix y Obélix (Idéfix se queda en casa otra vez), un desencadenante y un buen puñado de chistes.
¡Ojo, que empieza un spoiler! Nuestros dos galos encuentran en las costas de Armórica un picto dentro de un bloque de hielo. Tras salir de esta particular visión, el picto revela que su amada es prisionera del malo Mac Abeo (sí, los nombres son tremendos). Tras verificar que Mac Loch (el congelado) debe irse, y tras provocar cierto revuelo entre las mujeres de la aldea, los dos amigos le llevan a su isla natal.
Lo más destacado es el cambio en el guión. Nada que ver con los guiones de Uderzo. Ferri es mucho más poético y directo, además de llevar con acierto la parte de los chistes, aunque menos la de los gags. Por lo menos, se lee bien y no se hace pesado. Conrad es un buen imitador de Uderzo, simplemente eso, claro que su trazo orgánico posee más ligereza que el trabajo de los Mébarki. En general, lo único extraño es que a los pictos se les retrata con mucho respeto y objetividad, no como pasó con los belgas, por ejemplo; y que en general la historia contiene mucho tema de aventura, cambios de escenario y criaturas mágicas, por lo que a menudo se la puede comparar con los álbumes de
Perceván. Ambos autores unidos han producido una aventura divertida, que aunque aún queda lejos de las firmadas por Goscinny, es realmente mucho mejor que lo último que hemos leído de nuestros galos favoritos. Sólo que nos hemos tenido que tragar bastantes locuras de Uderzo, así que cualquier álbum medianamente serio le da mil vueltas. Sea como sea, este cómic no debe faltar en la colección de cualquier fan de Astérix y es una buena lectura para los fans del cómic europeo en general.