Entonces una pequeña
luz brillante atravesó la niebla.
¿Qué podría ser?...
Era Zero, ¡el perro de Jack!
¿guiarás mi trineo
esta noche?”
Así que alegremente
voló a la cabeza del equipo.
Y, al iniciar el
esquelético trineo su vuelo fantasmal,
Jack rió a carcajadas,
“¡Feliz Navidad a todos y que tengáis buena noche!”

Fue la pesadilla antes
de Navidad, y por toda la casa,
Ninguna criatura
estaba tranquila, ni siquiera un ratón.
Los calcetines
colgados de la chimenea con cuidado,
¡Al abrirlos esa
mañana causarían algún susto!
Los niños, acurrucados
muy a gusto en sus camas,
Tendrían pesadillas de
monstruos y cabezas de esqueleto.
La Luna que pendía
sobre la nieve recién caída
Proyectaba un
escalofriante manto sobre la ciudad,
Y la risa de Santa
Claus sonaba como gemidos,
Y las campanas
tintineantes a huesos entrechocando.

Y lo que debía
aparecer ante sus ojos deseosos,
Fue un ataúd- trineo
con esqueletos de renos.
Y un esquelético
conductor muy feo y enfermizo.
¡Supieron al instante
que no podía ser San Nicolás!
De casa en casa, con
un verdadero sentido del gozo,
Jack repartió
felizmente cada regalo y juguete.
¡Dejando regalos que
parecían sacados de una cripta!
Sin ser consciente de
que el mundo sufría pánico y miedo,
Jack alegremente
repartió su propia marca de alegría.
Visitó la casa de
Susie y Dave;
Consiguieron un Gomoso
y un Burlón de la tumba.
Entonces, en casa de
la pequeña Jane Neeman:
Fue un muñeco poseído
por un demonio.

Un tren monstruoso con
tentáculos,
Una marioneta zombi empuñando
un hacha,
Una planta comedora de
hombres disfrazada de guirnalda,
Y un osito de peluche
vampiro de dientes muy afilados.


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