Ya he comentado que el episodio del Buffalord me gustó mucho... y eso que lo pasé un poco mal al principio. La escena en la que Astrid se encuentra con ese barco a la deriva, lleno de moribundos por culpa de una extraña enfermedad es sin duda alguna algo que no cabría esperar de una serie para niños. Es en ese momento cuando recuerdo que los libros tampoco son precisamente para niños. Lo que empieza como una simple excursión para conseguir un dragón pasa por envenenamientos, prisiones y oscuras leyendas que persiguen a los personajes. Hasta esta serie no hemos llegado a ver momentos de tanta intensidad, sobre todo aquéllos que no siguen el ánimo ligero de los Jinetes y los Defensores. Quizá es por eso que RTTE es considerada por muchos la mejor.

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