Desde que descubrí los Sims 2, se ha convertido en mi juego favorito. Siempre me ha gustado inventarme personajes e historias y me encanta la libertad que da para ello el juego. Pero las primeras imágenes de los Sims 3 no me gustaron en absoluto. Si los Sims (el juego original) era ciertamente ridículo, los Sims 2 poseía el grado exacto de verosimilitud con el mundo real. Al crear personajes demasiado humanos, se entra en el valle misterioso, da hasta miedo.
Claro que decidí superar esta aversión inicial al enterarme de que habría un nuevo juego de los Sims basado en la época medieval. Hace dos días, fue mi cumpleaños, y me lo compré. Ayer lo probé por primera vez. Al principio, te cuentan la historia del reino con un prólogo en dibujos, que será la forma en la que se presenten los logros del reino.
La persona que está jugando (sí, la que está sentada enfrente de la pantalla) tiene el papel de El Guardíán, lo correspondiente al Dios de esta gente. Lo primero que hacemos es elegir un rey. El reino ya tiene castillo, puerto y mercado, por lo que nos podemos cruzar con algunos súbditos. El juego consta de misiones, que dependiendo del enfoque serán protagonizadas por un personaje u otro. Cada misión tiene un objetivo a resolver por pasos. Aparte de eso, deberás realizar misiones cortas dentro de una misión para que aumente una especie de "barra de profesionalidad" y puedas subir de nivel con el personaje.
Las misiones las realizan distintos héroes, cada uno con su edificio correspondiente. Hay rey, mago, caballero, trovador, cura, etc. todos en versión masculina y femenina.
Recuerda un poco a la colección de los Sims 2 Historias de la vida por su argumento. Lo mejor de todo es la perfecta ambientación, la nueva ropa medieval y que los Sims ahora sólo tienen dos necesidades: comer y dormir, por lo que es más difícil que mueran (a menos que les lances a cierto pozo con un monstruo).

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