Acabo de volver del cine y aún no me he recuperado. Lo que se avecinaba como una película divertida, ligera y decididamente entretenida, se ha revelado como todo lo contrario. Ya desde el principio, se ha notado una increíble lentitud en las escenas, y la aparición inicial de Frodo mostraba que iban a conectar las dos trilogías como fuera. Bilbo aparece receloso de dar a conocer su pasado, quién sabe si hasta que llegue el momento. Hasta mucho después, no entra en escena Martin Freeman, el único actor que borda su papel y que desde el principio emana fuerza. Desde la aparición de Bilbo y los enanos, se descubre un seguimiento de los diálogos del libro, pero eso va a ser lo único. Así como la cena con los enanos, que promete un tono bastante diferente al de las tres horas siguientes.
Cuando se inicia el viaje, Bilbo debe firmar una especie de contrato, que al estar escrito pierde su sentido; ¿acaso ya no se hacen tratos de palabra? Lo que sigue es difícil de describir. En su afán por conectar ambos trabajos, Peter Jackson repite escena del anillo, la polilla mensajera e incluso algunos paisajes. Para alargar la película, la ha conectado con otra historia con la que sólo comparte algunos personajes. Por eso nos encontramos a Saruman, Galadriel y Elrond, hablando con Gandalf de un nuevo peligro llamado El Nigromante. Y yo que pensaba que el malo era el dragón Smaug.
De pronto fruncimos el ceño con el tratamiento de algunos personajes y escenas que parecen sacadas de la manga. Los enanos, sin carisma alguno, parecen destinados a separarse cuando el grupo se encuentra entre una pelea. Los que luchan son dos... ¿comerrocas? Eso, unido a una extraña escena de vuelo, con Bilbo aferrado a las plumas de su águila gigante, recuerda misteriosamente a
La Historia Interminable. Siguiendo con los personajes, de pronto los trols tienen personalidad y todo, y el rey de los trasgos es un gigante parecido a Jabba el Hutt. Lo peor ha sido la transformación de Radagast el Pardo; que ha pasado de ser un mago encantador con un fuerte contacto con la naturaleza a un loco con mierda de pájaro (lleva un nido en la cabeza) por un lado de la cara y que se ha vuelto imbécil por comer... ¡demasiadas setas!
El único que destaca entre todo es Bilbo, ensombrecido durante unos minutos por Gollum, Andy Serkis, quien vuelve a demostrar que es el rey de la interpretación por captura de movimiento. La escena de los acertijos, mi capítulo favorito del libro, es la única que mantiene su encanto, aunque más de uno recordará que el anillo llegó a Bilbo mientras huía de Gollum lanzándose rocas abajo.
Lo único que se puede decir es que los fans de Tolkien hemos sido los últimos en la lista de personas a las que está dirigida esta película. Nos han juntado dos historias y convertido el cuento con el que Tolkien entró en la Tierra Media en un conjunto de exageradas escenas de acción y personajes planos, y mientras la mitad de los personajes se enfrentan a un dragón (yap), los demás se las tienen que ver con una sombra llamada Nigromante. Y aún quedan dos películas.